jueves, 3 de diciembre de 2015

Boda en la Vaquería, ilusión en las calles del viejo Madrid

El pasado sábado en Trocitos de Boda pudimos hacer una de esas visitas que apetecen especialmente, una visita con la que poder empaparse del espíritu de las bodas no convencionales que nos ofrecen las personas especiales que formaron parte de esta primera  Feria de Boda en la Vaquería

 Cuando llegas a un evento y lo primero que haces al entrar es mirar a todas partes con la boca abierta, y además con esa sensación de que te internas en un lugar único donde se palpa la ilusión de las personitas que han estado horas imaginando y plasmando sus sueños en aquel rincón, significa que estás en el lugar adecuado. 

Ésta, quizá,sea una buena forma de explicar de un solo golpe qué es Boda en la Vaquería, un rincón especial donde se unieron y entrelazaron las ilusiones de un grupo de gente nada fácil de encontrar que ama su trabajo y a la gente que se acerca a él.
La Vaquería es un local de aquellos con encanto, de los que deberían recuperarse por miles, situado en las no menos inspiradoras calles del barrio de Malasaña más castizo. 
Un local que, aún sin conocerlo, ejerce de imán de los paseantes que se internan por las callejuelas de un barrio cada vez más vivo y recuperado para la gente. Con una decoración Art Nouveau tanto en la fachada como en el interior, la antigua lechería de principios del Siglo XX, se acomoda como un guante a los espacios inventados por estos creadores de bodas que decidieron unirse para construir esta primera edición de la feria. 

A un lado y a otro pudimos llenarnos los cinco sentidos con los colores, olores y sabores de sus propuestas para bodas diferentes y con encanto. 

Quizá el primer impacto fue el de los mágicos ramos de flores de Algodón de Luna, que se 
apuntaron al ambiente granjero brotando desde el interior de botellas de leche acompañadas 
por la simpatía de su creadora.

 Un poco más allá nos quedamos embelesados con el trabajo artístico de la fotógrafa Beatriz Tudanca, una de las mayores sorpresas en este campo que nos hemos llevado desde que estamos en este maravilloso mundo de las bodas. Pasamos un buen rato allí entretenidos, con sus momentos robados de novias y novios desprendiendo para su cámara la magia de su día más especial. O de padres llorando de emoción ante la felicidad de sus hijas vestidas de blanco  repartiéndose el protagonismo de un stand para enmarcar, (nunca mejor dicho).  O también hojeando los preciosos álbumes con los que presenta un trabajo digno del mejor fotoperiodismo. No la perdáis de vista, en serio.


También nos hicimos unas divertidísimas fotos con el fotomatón de Fun Fotos, una de las 
mejores formas que se nos pueden ocurrir para animar una boda y dejar recuerdos vivos de los invitados.  Disfrutamos con el estilo único de los tocados y complementos de Frechic.

 Nos dejamos llevar por las románticas propuestas de decoración que plasmaba el espectacular stand de Yo Digo Sí. Despertamos nuestro lado más dulce con la repostería creativa llena de color de ArtCakes Madrid y las Tentaciones de Bego. 

Nos pusimos guapas con el espacio de maquillaje que creó Pelumaqui, toda una artista en aquello de hacer que florezca la belleza de nuestros rostros para acompañar a la sonrisa de ese día tan especial. 


Como no podía faltar de nada en esta feria, también tuvimos cine gracias al rincón de Atlast Bodas de Cine y sus montajes cinematográficos para bodas espectaculares. 

Y pudimos sentarnos en el rinconcito creado por la feria para hacer los castings más bonitos que una se puede imaginar, un lugar donde conocer mejor a los novios que acudieron a disfrutar e inspirarse con la feria...

Un ratito agradable con gente inmejorable, una visita de esas que te hacen recordar una de aquellas cosas por las que nos gusta tanto trabajar en esto, los compañeros y compañeras que disfrutan como nosotros ofreciendo bodas no convencionales. La otra razón principal la conocéis bien las novias y novios Trocitos… Vosotras, por supuesto.